En Es Capdellà III, dentro del término municipal de Calvià, CEL-RAS Arquitectura firma la tercera de una serie de tres viviendas unifamiliares que comparten una misma manera de entender la vida en Mallorca: la de un hogar familiar, práctico y funcional, pensado para vivirse a un ritmo pausado, «poc a poc».
Vivir «poc a poc»
Al igual que cada ciudad costera disfruta de un clima más estable gracias a la presencia del mar, en Es Capdellà III los ritmos se pausan y convierten la vida diaria en algo tranquilo y familiar. Es una casa pensada para habitarse despacio: para que una familia se reúna, para que el tiempo libre ocurra dentro y para que se disfrute del fuera, a su vez.
El porxo y la piscina, el punto de encuentro
La cocina-comedor y el salón-estar se abren al porxo cubierto y a la piscina, que se convierten en el lugar donde confluye la vida familiar: comer fuera, quedarse a media tarde, recibir a la familia. El resto de la casa — los dormitorios, los espacios de servicio — se resuelve alrededor de ese uso compartido, con un criterio claro y sin espacios de más.
La tradición de la possessió
Esta manera de resolver la casa conecta con una tradición mucho más antigua: la de la possessió, las grandes fincas rurales tradicionales de Mallorca. Documentadas ya en el siglo XIV, las possessions eran el equivalente mallorquín de la masía catalana o el cortijo andaluz, y heredaban a su vez el modelo de las villae romanas.
Eran propiedades agrícolas que funcionaban a la vez como vivienda y centro productivo. Se resolvían siempre con un criterio práctico, pensado para el día a día de la familia y de quienes trabajaban la finca.
Tres alturas para la vida en familia
La vivienda se organiza en tres niveles pensados para acompañar el día a día de una familia. La planta sótano resuelve los aljibes, las instalaciones y una sala polivalente, liberando el resto de la casa de cualquier servidumbre técnica.
La planta baja concentra la vida compartida: cocina-comedor y salón-estar abiertos al porxo y a la piscina, un dormitorio con vestidor y baño propio, aseo, garaje, lavadero y hall distribuidor.
La planta primera se resuelve como tres suites, cada una con su propio vestidor y baño, organizadas en torno a un distribuidor común con vistas a la Serra de Tramuntana. En total, cuatro dormitorios en suite entre ambas plantas: espacio propio para cada miembro de la familia, sin perder la vida en común.
Las persianas mallorquinas, sello de identidad
En la fachada, el detalle que delata a Es Capdellà III como mallorquina a primera vista son sus persianas, aquí en azul turquesa. Pese a su nombre, no nacieron en la isla: según algunas fuentes de divulgación, su origen se remonta al siglo XVIII, a partir de la persienne francesa —a su vez de raíz persa—, que llegó al Mediterráneo probablemente a través del comercio. Fue Mallorca quien las hizo suyas, adaptándolas en madera con lamas orientables capaces de regular la luz y el calor, hasta convertirlas en sinónimo de la fachada payesa.
No es casualidad que ese mismo gesto —regular la luz, filtrar el calor, marcar un ritmo pausado en la casa— conecte con la forma de vivir «poc a poc» que define todo el proyecto.


