Una composición que empieza por lo que se oculta
Embat no se entiende desde fuera. Su acceso norte es deliberadamente cerrado, casi opaco. Es una decisión que no es estética: es narrativa. El recorrido está concebido como una apertura gradual, una compresión que se resuelve en expansión en el momento en que se cruza el umbral y el horizonte marítimo aparece de golpe.
La vivienda se organiza en dos registros bien diferenciados. En planta baja, el espacio social —salón, comedor, cocina— fluye sin fricción hacia la gran terraza y la piscina longitudinal. Las carpinterías de perfilería minimalista se empotran por completo en los muros: en verano, la línea entre dentro y fuera desaparece y el salón se convierte en porche.
«Se logra una disolución real de la fachada que transforma el salón y los dormitorios en porches abiertos durante los meses cálidos.»
David Segarra, arquitecto del proyecto
En el otro extremo de esa apertura, la planta primera —reservada íntegramente a la suite principal— introduce una capa de protección que es también una elección plástica. Las celosías y lamas de madera filtran la radiación solar intensa del verano mallorquín, protegen la intimidad frente a las fincas colindantes y proyectan sobre el espacio interior un juego de luces y sombras que cambia a lo largo del día. No es decoración: es clima.
Lo que el modelo resolvió antes que la obra
Embat es también el proyecto donde la metodología BIM demostró su valor de la forma más concreta posible: evitando costes que nunca llegaron a existir. Las interferencias entre retornos de climatización, iluminación integrada y elementos estructurales se detectaron y resolvieron en el gemelo digital. Ningún operario tuvo que parar, ningún hueco hubo que reabrir. La coordinación entre disciplinas se hizo antes de que hubiera mortero.
La prueba de resistencia real llegó después: ya con la obra iniciada, un cambio de promotor introdujo la ampliación del sótano con la estructura en pie. Una reconfiguración de esa magnitud habría sido inasumible con métodos tradicionales. El modelo absorbió todos los cambios manteniendo coordinadas todas las disciplinas de forma simultánea.
«El uso riguroso de la metodología BIM nos permitió anticiparnos a la gran mayoría de imprevistos, evitando costosos sobrecostes en la fase de ejecución.»
David Segarra