La fase final de construcción de Amares Unique Homes marca la consolidación de una idea que nació desde el respeto absoluto por su ubicación en la Península de Samaná: una arquitectura que no compite con el entorno, sino que dialoga con él.

En conversación con María José Melguizo, líder del equipo de diseño de CEL-RAS, comprendemos que el punto de partida fue la identidad del lugar.

«La magia del entorno y su conexión con la naturaleza y la cultura local nos llevó a proyectar un espacio con carácter, capaz de reconectar a quien lo habita con su lado más auténtico.»

El mar como protagonista

La implantación del proyecto responde a una decisión clara: el mar debía ser el telón de fondo permanente. Cada villa se orienta estratégicamente para garantizar visuales abiertas, ventilación cruzada natural y la entrada constante de brisas marinas.

La topografía y la vegetación existente no se concibieron como obstáculos, sino como aliados. Los recorridos orgánicos permiten descubrir el conjunto de manera gradual, generando sorpresa, privacidad y una experiencia sensorial continua.

Lujo natural y autenticidad

Amares se aleja del lujo entendido como exceso. Aquí, el valor reside en la belleza de los materiales naturales, en las texturas locales y en la huella artesanal. La vegetación no es un elemento decorativo, sino parte activa de la arquitectura, ayudando a regular la temperatura y reforzar la integración paisajística.

La atmósfera buscada combina serenidad, contemplación y refugio. Un espacio que invita a la práctica del slow life: bienestar físico y mental, conexión con la naturaleza y experiencias gastronómicas y sensoriales vinculadas al contexto local.

Sostenibilidad desde el concepto

Desde las primeras decisiones de diseño hasta la ejecución, el proyecto integra criterios de eficiencia energética y responsabilidad ambiental:

  • Orientación estratégica y protección solar mediante pérgolas.
  • Ventilación cruzada natural.
  • Conservación e integración de la vegetación existente.
  • Uso de materiales naturales y de origen local.
  • Recorridos peatonales internos.
  • Sistema propio de tratamiento de residuos.

La arquitectura se entiende así como una extensión del paisaje, minimizando el impacto visual y ambiental.

En CEL-RAS, este proyecto reafirma una convicción: la arquitectura premium del presente y del futuro es aquella que combina excelencia estética, bienestar y sostenibilidad en un mismo gesto coherente.

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