Torrebellver: cuando el anteproyecto define el valor futuro del proyecto residencial
El proyecto residencial que CEL-RAS Arquitectura desarrolla en Torrebellver es un ejemplo claro de cómo entendemos la arquitectura contemporánea: no como una respuesta formal inmediata, sino como un proceso estratégico de análisis, criterio y toma de decisiones desde el origen. En contextos residenciales complejos, especialmente en entornos con fuerte valor paisajístico y topografías exigentes, el anteproyecto se convierte en una fase determinante para garantizar calidad arquitectónica, viabilidad técnica y valor inmobiliario a largo plazo. Las ideas que dan forma a este proyecto nacen de una conversación directa con Carmen Campos, arquitecta responsable de la fase de concepto, cuyas reflexiones ayudan a entender qué define realmente un buen anteproyecto residencial.
Leer la parcela antes de dibujar: arquitectura adaptada al lugar
El anteproyecto comienza siempre con un análisis riguroso de la parcela: vistas, curvas de nivel, accesos, orientación y entorno construido. En Torrebellver, la pendiente pronunciada y las vistas al mar condicionan de forma directa el diseño. No todas las decisiones son evidentes a primera vista. La implantación y la accesibilidad se convierten en factores críticos que deben resolverse desde el inicio. Por este motivo, se define un escalonamiento entre viviendas como estrategia fundamental para:
- adaptarse a la topografía existente,
- reducir el impacto sobre el terreno,
- mejorar la privacidad entre unidades,
- y reforzar la integración entre arquitectura y paisaje.
Definir el carácter del proyecto sin cerrar la forma
Uno de los objetivos clave del anteproyecto es mantener una visión global del conjunto, evitando que el concepto inicial se diluya a lo largo del desarrollo técnico. En este proyecto residencial, los valores que se fijan desde el inicio son claros y coherentes con el contexto de integración paisajística, exclusividad serena, diseño atemporal, diferenciación arquitectónica, eficiencia y confort Estos principios no son elementos decorativos, sino criterios que deben permanecer intactos hasta el proyecto ejecutivo, independientemente de los ajustes técnicos o normativos.
Arquitectura y paisaje: una relación inseparable
En Torrebellver, la arquitectura se concibe como una extensión del paisaje. No se superpone al entorno, sino que se integra en él como parte activa del proyecto. La correcta implantación en la topografía existente, el control de excavaciones y cimentaciones, y la organización de los volúmenes se combinan con decisiones de diseño orientadas al bienestar:
- viviendas abiertas a las vistas al mar,
- terrazas cubiertas y espacios exteriores habitables,
- voladizos y soluciones vegetales que generan sombra,
- estrategias pasivas que mejoran el confort térmico interior.
La sostenibilidad y la eficiencia energética no se incorporan como un añadido posterior, sino como una consecuencia directa de un buen diseño arquitectónico.
Estilo de vida y arquitectura residencial de calidad
El anteproyecto no sólo define una solución arquitectónica, sino una forma de vivir. En este caso, el proyecto imagina un estilo de vida vinculado al slowlife: recogimiento, bienestar, relación con el exterior y uso cotidiano de los espacios. La flexibilidad también es un aspecto clave. Prever posibles ajustes durante las fases posteriores permite adaptarse a las necesidades del cliente y del mercado sin perder la identidad arquitectónica ni comprometer la calidad del conjunto.
El anteproyecto como herramienta de confianza y valor inmobiliario
Desde un punto de vista estratégico, el anteproyecto permite validar decisiones esenciales:
- la implantación y su impacto en el movimiento de tierras,
- la coherencia del diseño final,
- la calidad real de las viviendas como producto residencial.
Pero también es la fase donde se construye la confianza entre cliente y arquitecto. Es el momento en el que el proyecto deja de ser abstracto y empieza a convertirse en una visión compartida.
Arquitectura como estrategia de valor a largo plazo
En zonas como Torrebellver, un cliente o inversor debería exigir algo fundamental: trabajar con un equipo que conozca el lugar, entienda sus condicionantes y comparta una visión arquitectónica sólida. Cuando el proyecto se piensa bien desde el inicio, la arquitectura deja de ser solo un edificio y se convierte en un activo inmobiliario coherente, sostenible y preparado para perdurar en el tiempo.